viernes, 21 de agosto de 2015

Bartleby el escribiente


Título: Bartleby el escribiente
Autor: Herman Melville
Editorial: Alianza
Colección: Libros singulares

Sinopsis de la editorial

"Preferiría no hacerlo" es una frase que insistentemente repite "Bartleby el escribiente", uno de los personajes más insólitos y obstinados en la historia de la literatura, protagonista del relato de Herman Melville, que tanta influencia ejerciera en escritores posteriores. Un cuento que muchos han creído precursor del existencialismo y antecedente de algunos de los temas de Franz Kafka.


Wall Street, 1850. Un abogado trabaja con sus dos copistas, Turkey y Nippers, y el chico de los recados, Ginger Nut, de manera tranquila y rutinaria, cuando el incremento de trabajo le obliga a buscar ayuda adicional. En respuesta a su demanda, aparece una mañana un joven de figura pálidamente pulcra, lamentablemente decorosa e incurablemente desamparada... Es BARTLEBY.

El autor

Herman Melville (1819-1891), escritor de novela, cuento, ensayo y poesía norteamericano. Pasó buena parte de su vida navegando lo que dio lugar a la vivencia de una serie de aventuras que trasladó al papel. Su primer libro publicado, Typee, narraba su deserción de un ballenero y su estancia con una tribu de temibles caníbales, lo que le proporcioná un reconocimiento inmediato en el mundo de la literatura. pero, sin duda la obra por la que se le recuerda fue Moby Dick.




Nuestro comentario

"Bartleby el escribiente" se publicó por primera vez en 1853, en la revista Putnam's Magazine. Curiosamente, al igual que ocurrió con "Moby Dick", a pesar de que no tuvo éxito en su inicio, se han convertido en clásicos de la literatura universal.



Lo primero que llama la atención de este libro es su gran formato y la preciosa ilustración de la cubierta. Su autor es Stéphane Poulin, canadiense nacido en 1961, perteneciente a la lista de honor de IBBY. Se caracteriza por su maestría en las escenas cotidianas y la luminosidad de sus ilustraciones. En el interior, cada una de las láminas está dotada del encanto del aire decimonónico, con unos tonos muy bien elegidos y  gran riqueza de detalles. Ha sabido plasmar el ambiente, no solo del despacho del abogado sino también de  los exteriores y del carácter de los personajes.

Es, precisamente, el de los personajes el punto fuerte de este relato. El narrador es el abogado propietario de un despacho en Wall Street; hombre de carácter en extremo confiado y bondadoso, parece lo opuesto  a la imagen de los abogados a la que estamos acostumbrados. Su nombre no aparece en ningún momento en el relato, manteniendo así la imagen de persona que no gusta de llamar la atención ni destacar. No ocurre los mismo con sus ayudantes, los extravagantes Turkey y Nippers. Gracias a las magníficas notas de Arturo Agüero Herranz, sabemos que debemos traducir estos apodos por "cogorza" y "ratero" . El primero es un borrachín que a medida que va pasando el día se vuelve más descuidado y malhumorado; el segundo, es un individuo ambicioso y tramposo. Les acompaña Ginger Nut, "bizcocho de gengibre", de apenas doce años, que hace las funciones de chico de los recados. La descripción de la forma de trabajo de estos ayudantes, con sus peculiaridades, proporciona el lado cómico a la obra.

Sin embargo, el protagonista indiscutible es Bartleby. Muchas son las teorías sobre la actitud y la personalidad de este extraño personaje, ya que su comportamiento es inusual. Para algunos autores, se debe a una enfermedad mental; para otros, no es su cuerpo lo que está enfermo si no su alma. En cualquier caso, lo que nadie niega es que Melville consiguió con este personaje inspirar posteriores obras encuadradas en el existencialismo y la literatura del absurdo.
Tras una breve entrevista, nuestro abogado le contrata por su aspecto "sedado", pensando que "podría obrar algún beneficio en el inestable comportamiento de Turkey y el fogoso Nippers".  Pero aunque en un principio fue un trabajador pulcro y eficiente, pronto adquiere una actitud inexplicable, meramente contemplativa y pasiva. Ni las palabras y la generosidad del abogado, ni la policia, ni su ingreso en una institución benéfica como si fuera un vagabundo, van a conseguir que Bartleby abandone esa indolencia que le lleva a un desenlace fatal.

La lectura de este texto deja un gusto amargo. Los esfuerzos del abogado no consiguen que Bartleby reaccione y va dejándose caer en una espiral de ausencias: de acción, de comida,... de palabras. No podemos dejar de preguntarnos ¿Por qué? ¿No hay alguna forma de ayudarle? ¿De qué le tenemos que proteger? ¿En qué piensa? ¿Acaso ha eliminado también el pensamiento? 

Te invitamos a que reflexiones sobre las causas que le llevan a adoptar esa actitud. Melville apunta la posibilidad de que se deba a que, anteriormente, había trabajado en la Oficina de las Cartas Muertas, lugar donde se recogían las cartas que no habían podido ser entregadas ¿Cuál es tu opinión?

Por si no te puedes acercar a una biblioteca, aquí tienes un enlace con la obra completa para que lo puedas escuchar mientras paseas por la playa o viajas en el coche. Un relato clásico imprescindible.

Esperamos que tu respuesta no sea "Preferiría no hacerlo" 


No hay comentarios:

Publicar un comentario