viernes, 24 de octubre de 2014

Rincones olvidados: Ítalo Calvino

Ítalo Calvino, siempre sorprendente



Leyendo un día la novela de Ítalo Calvino Si una noche de invierno un viajero”, me sorprendió la descripción que se hace del recorrido de un lector por el interior de una librería. Hasta llegar al lugar que desea, este va diseccionando por categorías los libros de las estanterías. Los Libros Que Puedes Prescindir de Leer, los Libros Que Hace Mucho Tiempo Tienes Programado Leer, los Libros Leídos Hace Tanto Tiempo Que Sería Hora de Releerlos o los Libros Que Has Fingido Siempre Haber Leído Mientras Que Ya Sería Hora De Que Te Decidieses A Leerlos De Veras, entre otros.
Me pareció divertido y probé a hacer mi propia clasificación en nuestra biblioteca. Los Libros Que Fueron BestSellers Desvencijados Por El Uso Que YA No Se Acuerda Nadie De Ellos, Los Libros Que Están Muy Arriba Y Nadie Ve, Los Libros De Autores Que Escribieron Mucho Pero Solo Destacaron Por Una Obra o los Libros de Escritores Conocidos Pero Que Nadie Lee Y Terminan Siendo Rincones Olvidados. Como veis no lo pude evitar, hice una clasificación muy bibliotecaria y muy de “rincones olvidados”.

En ese momento, pensé en Ítalo Calvino. Me pareció que perfectamente podría encuadrarse en la última categoría. Era de esos autores que todo el mundo conoce pero que, realmente, se leen poco. Y así fue como todo comenzó a unirse en mi cabeza. Ítalo Calvino, rincones olvidados, literatura… Ya estaba pensado en un nuevo artículo para esta sección que, además, solventaba una deuda pendiente con la buena literatura.
Ilusionada por el proyecto, pronto me topé con un imprevisto que paró en seco mis expectativas. El autor tenía fama de difícil, erudito, complicado… Pensé en ese momento si no sería más conveniente buscar otro autor más “digerible”. Yo misma estaba leyendo “Si una noche de invierno un viajero” y, aunque me estaba encantando, tenía que admitir que no era una obra para todos los gustos.
Pero solo fue un momento de debilidad, pronto me rebelé. ¿Por qué tener prejuicios a la hora de recomendar literatura? Ítalo Calvino es un grandísimo autor, con una producción tan variada que es muy probable que nos guste e, incluso, que nos deje huella como lectores. Es de ese tipo de autores maravillosos. Está bien leer literatura para entretenerse sin más, pero de vez en cuando hay que probar nuevos retos.

Fue así como me convencí, al fin, de que tenía que recomendaros a Ítalo Calvino.
Nacido accidentalmente en Cuba por el trabajo de sus padres, su existencia y formación se desarrolló en Italia, a excepción de unos años vividos en Francia. Desde muy joven su vida transcurrió entre los libros, la literatura y la escritura; de hecho, estudió Letras en la Universidad y uno de sus primeros trabajos los realizó en una editorial.
Ítalo Calvino fue un hombre de gran inteligencia que destacó principalmente por su gran capacidad analítica y ese apetito por hacer cosas siempre diferentes. Por tanto, no busquéis en él alguien que se conformó con escribir cuentos, su género favorito, o novelas. Él fue capaz de analizar su propia obra y la de los demás, buscando la esencia de la narración prácticamente como un científico.
Cada vez que se enfrentaba a una nueva obra o la desarrollaba, analizaba cada párrafo, cada frase, cada palabra hasta dar con la adecuada. Él mismo reconocía que no le era fácil escribir y que, a veces, le invadía la pereza o las dudas. Tachaba más que escribía y todo con el objetivo de dar un producto al lector del que él estuviera satisfecho.
Otra de las cualidades de este autor, como ya os he dicho, fue la pretensión de no repetirse a lo largo de su obra. Ítalo Calvino dijo en alguna entrevista que le aburría escribir, pero supongo que empleó su fino sentido del humor para que el periodista obtuviera un titular. Lo que realmente buscó siempre fueron nuevos retos, proyectos originales que le motivaran. Algo que le tenemos que agradecer, ya que nos ha permitido disfrutar de un planteamiento diferente y sorprendente en cada una de sus obras.
Si después de lo dicho os he abierto el apetito literario, me alegro, porque Ítalo Calvino no merece reposar demasiado en nuestras estanterías, ni esperar a un aniversario para ser pasado a la estantería de las efemérides.
Ahora bien, os preguntaréis qué leer de él. Podríamos empezar, quizás, por lo más conocido del autor, las novelas que escribió en tono de fábula y que componían la trilogía “Nuestros antepasados”.


“El barón rampante”, donde el protagonista, en un acto de rebeldía, sube a un árbol del que jamás descenderá. “El caballero inexistente”, cuyo disparatado protagonista, el etéreo caballero Agilulfo, existe por propia voluntad ya que debajo de su armadura no hay nada. Y “El vizconde desmediano”, que en su primera batalla es partido en dos y se convierte en dos personas diferentes, una buena y otra mala.
Otra etapa muy interesante  en la obra de Ítalo Calvino fue la que vivió en Francia. Durante su estancia se dejó contagiar por movimientos literarios de experimentación. Fruto de ello es la novela, de narración poco convencional, Si una noche de invierno un viajero”. El autor nos somete a un juego en donde hablará de libros, de lectores, de traductores, de escritores, de principios… todos participamos de una manera u otra en una novela que juega también con la propia forma de la narración. Mi recomendación es que os dejéis llevar por este juego incesante, sin pensar demasiado en vuestra perplejidad.
Otra obra de ese momento experimental es “Las ciudades invisibles”. En ella, Marco Polo
describe al Emperador de los tártaros ciudades invisibles e imposibles. No esperéis encontrar un relato de viajes lleno de acción. “Las ciudades invisibles” realmente es una colección de poemas en prosa que hay que leer a pequeños sorbos. Eso sí, está lleno de bellísimas palabras y frases que nos harán reflexionar, ya que, más que ciudades, describe la propia condición humana.
Os recomendaría otras obras como “El sendero de los nidos de araña”. Curiosa porque fue su primera novela y, sin duda, la más realista. “Los amores difíciles”, una recopilación de cuentos sobre la incomunicación o el desencuentro en las relaciones o”Cosmicómicas”, donde Calvino nos sorprende con cuentos que se inspiran en nociones científicas.
Y así seguiría durante más páginas hablando del resto de las obras que nos dejó este inquieto autor. Pero no quiero terminar pareciendo un libro de literatura con una interminable enumeración de todo aquello que nos legó. Las sugerencias deben ser aperitivos que prometan un buen festín.
Así que no lo demoremos más. Este debe ser el momento de decidir abrir cualquiera de sus libros y empezar a disfrutar, esta vez, ya sin miedo y sin prejuicios. Para los amantes de la lectura y también para nuestros jóvenes escritores, las obras de Ítalo Calvino son un lugar estimulante, lleno de momentos de lectura con mayúsculas y espejo donde mirarse.


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