viernes, 26 de septiembre de 2014

Rincones olvidados: Música para hipsters



Este mes me apetecía recomendar algo de música para jóvenes, pero reconozco que siempre se convierte en un reto para mí. Ofrecer la actualidad musical es difícil con lo limitado de nuestro presupuesto, hay que cubrir demasiados frentes. Menos mal que nos quedan los clásicos, a los que podemos volver y volver sin reparo. Además, hace poco leí una noticia que me llenó de esperanza. En el último Sonorama, todo un clásico como Raphael actuó bajo la etiqueta de artista “indie”, con nada más y nada menos que 50 años de carrera a sus espaldas.
Con la ilusión puesta en hacer algún día un “rincones olvidados” sobre Raphael, Mocedades o José Luis Perales y declararlos “indies” con pompa y boato, decidí serenarme y hacer algo más serio. Pero ya aviso que ese pensamiento que me ronda no se irá tan fácilmente de mi cabeza.

Bromillas aparte, dándole vueltas al asunto de la música y los jóvenes, de repente, pensé en los “hipsters”. Pero es muy osado recomendar música a los “hipsters”. Entre otras cosas, porque les gusta  descubrir aquello que nadie ha escuchado todavía y, además, pierden rápidamente interés por esos grupos o cantantes una vez que los conoce el resto. Así que como mi estrategia es recomendar a los clásicos, pensé en su gusto por lo “vintage”. Comencé a investigar hasta que me topé con la historia de los primeros “hipsters” y encontré lo que creo que puede ser un “rincones olvidados”.

Charlie Parker
Vamos a intentar imaginar el Nueva York de los años 40, en cualquier sórdido club de jazz de la calle 52. Es de noche, a altas horas de la madrugada, la gente se encuentra relajada tomando  alcohol y coqueteando con otras drogas.  Un grupo de músicos hace disfrutar a los asistentes con una “jam session”. De repente, el sonido del saxofón de Charlie Parker nos sorprende con un maravilloso solo improvisado que no deja indiferente a nadie. Es el sonido del “be bop”. Músicos y jóvenes de raza negra disfrutan de este revolucionario del jazz. Junto a ellos, un grupo de jóvenes de raza blanca disfruta tanto o más que el resto.
A esos jóvenes de ambas razas se les denominaba “hipsters”, aunque bien es verdad que casi siempre se aplica a los jóvenes de raza blanca. Debemos hacer otro esfuerzo e imaginar lo transgresor de su actitud en un momento que no era bien vista la convivencia entre ambas razas, separadas por una dura política racista. Ellos trataban de imitar algunos aspectos de la vida de los “hipsters” negros, ya que esto suponía poder disfrutar de dosis de libertad que no estaban permitidas en los ambientes blancos. Sexo, drogas, desinhibición y mucha rebeldía. Y ese deseo de estar a la última como los actuales.
La visita a los clubes de jazz neoryorkinos era una de sus grandes pasiones y Charlie “Bird” Parker su gran ídolo. Un músico que había puesto patas arriba el mundo del jazz, irritando a los más puristas. ¿Quién mejor que él podía representar los anhelos de estos rebeldes?
Bien, pues la historia de los primeros “hipsters” me viene como anillo al dedo para recomendaros algo de jazz. Como la música clásica, parece que da algo de miedo acercarse a este género, sin embargo, una vez que te dejas cautivar por el jazz ya no podrás escapar. Es tal su variedad que seguro que encontráis el estilo y época que más os guste.

Thelonious Monk

Volviendo a Charlie Parker, como ya hemos visto revolucionó el jazz existente en aquel momento, pero no fue el único. Thelonious Monk, Bud Powell  o Dizzy Gillespie se unieron a Parker en esa época de efervescencia creativa y vital que no solo alumbró a los primeros “hipsters” sino también a la futura generación “beat”.
Desgraciadamente, Charlie Parker murió demasiado pronto, con solo 34 años, víctima de una vida de excesos y adicciones. El movimiento “be bop” fue herido de muerte y se fue apagando a mediados de los cincuenta tras la muerte del que había sido su inspirador.



Interesante historia ¿verdad? Pues ahora es el momento de empezar a escuchar su música en este vídeo:

Pero no os quedéis ahí. Ya sabéis que me gusta compartir con vosotros una visión más de conjunto. A veces, tratar de imaginar una época o poner en valor el papel de un revolucionario no es fácil, porque con el tiempo sus méritos se diluyen. Quizás por eso os recomendaría ver una gran película de Clint Eastwood,“Bird”, dedicada a la figura del saxofonista. Como podéis imaginar la banda sonora  está repleta del jazz de la época, así que hay un doble motivo para disfrutarla.
También nos ayudará a entender la figura de Parker una completa biografía de Charlie Parker escrita por Gary Giddins.  Se trata de una obra breve, objetiva y con numeroso material gráfico poco conocido del músico y del resto de protagonistas que le acompañaron en su breve vida.
Bueno, espero que os sirvan estas recomendaciones, seáis “hipsters” o no, y que comencéis a disfrutar del jazz con este músico excepcional. Volveremos a este género, sin duda, porque hay muchas razones y motivos para ello, buena música, sí, pero también grandes historias.


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