viernes, 22 de agosto de 2014

Rincones olvidados: Carl Sagan y “Cosmos”



No hace mucho, me sorprendió que un chico de unos 16 años se llevara prestados dos DVDs de la mítica serie “Cosmos” de Carl Sagan. Tanta fue mi curiosidad que no pude evitar preguntarle si eran para él y los motivos por los que estaba viendo la serie. No es que yo vaya preguntando a todo el mundo estas cosas, pero me sorprendió que alguien de su edad tuviera interés por una serie que tiene más de 30 años. Pablo, vamos a poner, me dijo que sí, que eran para él. Había realizado una visita a un planetario y el responsable le había sugerido que viera la serie.

Gracias a la conversación con Pablo, me vinieron a la memoria muchos recuerdos de cuando vi la serie y también una reflexión sobre su magnífico legado. Muchas vocaciones científicas nacieron gracias a ella y, para los que tuvimos otras vocaciones, creo que nos enseñó a amar el conocimiento, el valor del método científico y el uso de la razón como planteamiento vital. 

Quizás por todo lo bueno que me aportó aquella serie, me pareció importante dedicarle un “Rincones olvidados” a Carl Sagan, no porque sea un desconocido, sino porque creo que es importante darle a conocer a las nuevas generaciones. Estoy segura de que a ellos también puede aportarles cosas positivas. Tampoco viene mal que los que conocemos su obra volvamos a disfrutar de ella.

Cualquier excusa me parece buena para hablar de un gran científico y, sobre todo, uno de los mejores divulgadores en este campo que conozco. Y es en ese punto donde, como bibliotecaria, quiero hacer más hincapié. Carl Sagan amaba la ciencia con la misma intensidad que deseaba que ese conocimiento llegara a todo el mundo.
 
En el episodio de “Cosmos” dedicado a la biblioteca de Alejandría, Carl Sagan habla de las razones de su destrucción y de la de otros muchos legados culturales: el fanatismo y la ignorancia. En aquella época solo una élite muy reducida disfrutaba de ese paraíso de erudición que era la biblioteca. Las sucesivas destrucciones que sufrió, hasta su total desaparición, no importaron nunca a un pueblo que vivía ajeno a todo ello. ¿De qué les servía todo aquel maravilloso conocimiento si ninguno de aquellos logros científicos consiguió mejorar sus duras condiciones de vida?  Por esa, y otras razones, cuando el mundo clásico se hundió, la religión y la superstición se impusieron a la ciencia.


Carl Sagan comprendió que de nada servían los avances científicos si no eran conocidos por el resto de la gente, ni utilizados para mejorar su vida. Convirtió, por tanto, la divulgación científica en uno de los principales objetivos de su actividad profesional. 

De esta manera, podemos disfrutar no solo de la magnífica serie” Cosmos”, sino de un buen número de libros con los que Carl Sagan pretendió acercar la ciencia y el conocimiento a todo el mundo. 

Su primer éxito fue “Los dragones del Edén: especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana” con el que ganó el premio Pulitzer en 1978 y al año siguiente publicó “El cerebro de Broca: reflexiones sobre el apasionante mundo de la ciencia”.

Pero Carl Sagan era consciente del gran poder de la televisión y empezó a hacer pequeñas colaboraciones en diferentes programas para hablar de astronomía y ciencia. Sin embargo, sus proyectos eran mucho más ambiciosos. Quería realizar un documental científico que llegara a todo el mundo, así que con la ayuda de su mujer Ann Druyan y el astrofísico Steven Soter escribieron el guión de la serie “Cosmos” (1980).

El éxito de la serie fue enorme. El carismático Carl Sagan consiguió que personas de diferente nacionalidad, formación, edad e intereses, permaneciéramos inmóviles frente a la televisión, disfrutando de cada uno de los 13 capítulos de la serie. Hay que entender el contexto de aquel momento, nadie antes había dado a conocer los avances de la ciencia, como lo hacía Carl Sagan y fue una revelación.

La música de Vangelis y la voz en el doblaje de José María del Río, componían un producto redondo, que aún hoy en día, puede verse sin importar que hayan pasado más de 30 años desde su realización.


Pero es obvio que la astronomía ha evolucionado y que era necesaria una revisión de la serie. Así que la viuda de Carl Sagan, Ann Druyan, junto a su discípulo Neil de Grasse Tyson, han realizado una segunda parte de la serie que no creo que tardemos en poder ver, ya que Atresmedia ha comprado los derechos de emisión. 

Pero Carl Sagan no es solo “Cosmos”. Después del éxito de la serie siguió trabajando y publicando nuevas obras divulgativas y una novela, “Contact” (1985) de la que se hizo luego una versión cinematográfica de gran éxito.

A pesar del buen recibimiento de la novela, Carl Sagan no repitió la experiencia y siguió en lo suyo, la divulgación científica. Otra obra que sin duda hay que leer es “El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad” (1995), un hermoso alegato contra la superstición y las pseudociencias, lleno de comentarios sobre su vida privada. Se trata también, por ello, de un libro muy personal que se disfruta desde el corazón y desde la razón.
 
Como veis hay muchas razones para dar a conocer y revisar la figura de Carl Sagan. No he hablado aquí de sus méritos como científico, aunque los hay y muchos, porque creo que su obra más bella fue contagiarnos su pasión por el conocimiento. Yo sólo he querido despertar un poco vuestra curiosidad por su figura. Si os dejáis seducir por ella, sé que Carl Sagan no os defraudará.

Para terminar me vais a perdonar que me ponga romanticona, pero Carl Sagan también fue capaz de dejarnos una de las mejores declaraciones de amor que he leído nunca, en la dedicatoria del libro ”Cosmos”:

"En la vastedad del espacio y en la inmensidad del tiempo mi alegría es compartir un planeta y una época con Annie"

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