viernes, 30 de mayo de 2014

Rincones olvidados

Ópera para principiantes

Leí hace tiempo una entrevista con un director de ópera muy conocido que decía que la ópera se disfrutaba mejor en la madurez. Reconozco que me preocuparon esas palabras. Me resisto a pensar que la ópera no se pueda disfrutar antes con la misma intensidad.  

Lo que ocurre es que la ópera es un arte que requiere de un cierto esfuerzo por nuestra parte. Cuanto mejor conozcamos la historia y la obra más la disfrutaremos. Pero si estas ya son razones de peso para que la ópera pueda no llegar al gran público, el precio de las entradas y ese aire elitista que siempre la ha rodeado terminan por crear una barrera de prejuicios difíciles de romper. Desde nuestros “rincones olvidados” queríamos dedicar nuestro artículo mensual a hablaros de ópera con el objetivo de intentar romper esos prejuicios y que podáis disfrutar de ella antes de llegar a la madurez.


¿Recomendaciones para empezar? Los expertos recomiendan comenzar oyendo un disco con diferentes  fragmentos ya que las óperas en general son largas. Pero si nos atrevemos con una ópera entera, podemos empezar con las obras de Giacomo Puccini  “La Bohème”  o “Tosca”, de Giuseppe Verdi su “Traviata” y de Georges Bizet “Carmen”




Toda sugerencia es muy subjetiva y, aunque estoy de acuerdo con estas recomendaciones, yo añadiría la deliciosa y divertida obra de Rossini “El barbero de Sevilla”. Reconozco que es debilidad personal. Existe un disco excelente donde podemos disfrutar de la voz de María Callas y de las no menos maravillosas composiciones que hizo Rossini para esta obra, muchas de ellas de sobra conocidas. Pero aunque haya discos de ópera de parecida calidad, lo más recomendable es poder  verla ya que nos estamos perdiendo la mitad de una obra pensada para representarse. El directo es sin duda la mejor manera de ver una ópera, pero ya sabemos que no es fácil. Siempre tenemos una opción más práctica y económica, verlas en DVD. Y tenemos suerte porque la biblioteca tiene una colección estupenda.

Bien, pues curioseando información sobre esta ópera, me di cuenta que no es menos fascinante la vida de los cantantes y compositores. Ellos nos han dejado historias plagadas de anécdotas y de vidas vividas con tanta intensidad como los personajes que interpretaron. Conocerlas puede ser una manera más de interesarnos por la ópera.

Bien. Pues leyendo información sobre “El barbero de Sevilla” me encontré con un personaje que apenas conocía, el tenor sevillano Manuel García. Cuando Rossini creó “El barbero de Sevilla” pensó que para su estreno debía de contar con él ya que era uno de los tenores más famosos de su época. De hecho, el tenor español cobró bastante más por cantar que Rossini por componer la ópera. Manuel García tiene entre otros méritos el haber llevado la ópera a Estados Unidos y Méjico. Toda una celebridad que además fue compositor, director, empresario y maestro de canto.

También tiene el mérito de haber formado, como maestro de canto que era, a su hija María Felicia García Sitches, más conocida como María Malibrán.

No parece que María Felicia tuviera demasiado interés en ser soprano, pero su padre decidió por ella y sin tener especiales cualidades para la música se convirtió en una de las más grandes. El método de trabajo que utilizaba su padre era brutal ya que propinaba puntapiés a María hasta que lo hacía perfecto. De esta manera, María Malibrán se fue convirtiendo en la gran soprano de su tiempo y solo su muerte temprana a los 28 años impidió que siguiera creciendo como artista.

María Malibrán se hizo famosa por sus interpretaciones de las obras de Rossini como Desdémona en la ópera “Otelo”, como la Cenerentola, en “La cenicienta, o sea la verdad triunfante”, como Tancredi en la ópera del mismo nombre o Rosina en “El  barbero de Sevilla”. La Malibrán también representó distintos personajes en “Don Giovanni” de Mozart, “Norma” de Bellini o “Elixir de amor” de Donizetti.

La Bartoli


Desgraciadamente no tenemos ninguna grabación de María Malibrán ya que murió antes de que ninguna máquina pudiera grabarla. Pero sí os puedo recomendar un disco, el que realizó la famosa mezzosoprano Cecilia Bartoli y el que títuló simplemente “María”. La fascinación que siente Cecilia Bartoli por María Malibrán es tal que durante años ha coleccionado objetos relacionados con su figura e incluso realizó una exposición con ellos.


María Malibrán ha inspirado discos, películas y hasta una novela que escribió Mara Malibrán: “María Malibrán, pasión y muerte” una biografía novelada de su corta pero fascinante vida.

Y es que, como veis, la ópera no solo se escucha, se ve o se siente. También se puede leer a través de las biografías de cantantes y compositores o de los libretos que sustentan las historias que narran. Sin duda hay muchas formas de disfrutar de la ópera. Ya sea en sorbitos cortos o largos, lo importante es no esperar a llegar a la madurez para darnos cuenta de una gran verdad, la ópera no era tan aburrida como la habíamos imaginado.



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