viernes, 7 de febrero de 2014

Agencia de detectives Black Diamond

C CAM age

Lo primero que llama la atención en esta novela gráfica es su presentación: una cubierta en tono sepia con impresión en tinta negra donde destaca en rojo el nombre del dibujante, Eddie Campbell. La tipografía, los colores, … todo en su aspecto nos recuerda las publicaciones del s. XIX. Si a esto le añadimos la información complementaria al título, es imposible resistirse a leerlo:

“¡Huérfanos! ¡Caos! ¡Terror!”
“ La emocionante historia de la búsqueda de un misterioso asaltante de trenes.”
“ Una historia tan llena de giros, sorpresas y pavorosas emociones que seu relato se experimenta mejor a través del prodigio moderno de la narración gráfica”

Esta obra, publicada por Astiberri en 2011, está considerada como una obra menor de Eddie Campbell, más conocido por haber creado, junto con Alan Moore, “From Hell”, o por sus obras autobiográficas “Alec" o "El misterio del artista”. Basada en un guión cinematográfico de C. Gaby Mitchell, se encuadra dentro del género policíaco, aunque en el marco de finales del s. XIX. Y, puesto que su inicio arranca en el interior de Estados Unidos, en el pueblo del estado de Misouri llamado Lebanon, podemos incluirla dentro del western.



La historia, en apariencia simple, se va complicando en una trama en la que nada es como parece. La investigación, llevada a cabo por la Agencia de Detectives Black Diamond, nos lleva hasta Chicago, a sus bajos fondos y la conexión con la mafia.



Articulada en dos episodios, Marcos y Secretos, vamos asistiendo a la investigación por la captura del asaltante de trenes, que dejó un reguero de muertos en Lebanon, y al giro argumental que convierte al principal sospechoso en investigador dentro de la propia Agencia, hasta llegar a un desenlace en el que todo se resuelve. La última parte, Despedidas, es un perfecto colofón donde se aprecia cómo va a continuar la vida de los protagonistas y se hace un guiño a la época histórica donde se desarrolla de la mano de dos detectives de la Agencia, Bob y Billy, hablando de los tiempos que les ha tocado vivir.

La ilustración se ha realizado con una paleta de tonos muy apagados, sepia, pardos, negro con toques de atención en rojo o verde (como las gafas del sospechoso). Como si fuera una película, el hilo argumental queda reflejado únicamente en los diálogos, sin textos auxiliares ni explicaciones. Son especialmente impresionantes las imágenes sobre la explosión del tren o el tiroteo en la estación de trenes. El juego con la distribución irregular de las viñetas y su tamaño variable contribuyen a dotar de mayor fuerza dramática a la narración. 




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