viernes, 20 de septiembre de 2013

Microrrelato ganador, categoría de 12 a 16 años


Deuda 

Entre las estanterías de juvenil romántica y fantasía, transcurrió todo el día.
Entrado el atardecer, Pilar, la bibliotecaria, cerró la puerta con llave mientras yo, escondida, aguantaba la respiración.
Miré alrededor, ¡por fin estaba sola! Los lomos gastados de los libros me observaban fijamente; cada uno cantaba su melodía para que le escogiera a él.
«¡Tranquilos!, tengo toda la semana por delante...» ―pensé, enorgullecida de mi triunfo―. En efecto, tenía toda la semana para leer. La Biblioteca Pública, cerrada por vacaciones, y yo a solas con todos esos amigos…, ¡qué mejor panorama! ¡Ya era hora!, podría leer sin interrupciones (¡quizás también durante la noche!), podría llorar, reír, preocuparme en cada página..., podría leer sin temor a la reprimenda de turno: «¡Deja el libro, vamos a comer!». La biblioteca era mi paraíso. No iba a desaprovechar la oportunidad.
Repentinamente, una idea revolucionaria me asaltó. Los libros me habían dado tanto que… era injusto no devolverles nada. Cerré los ojos. Lo haría. Les devolvería todo lo que pudiese.
Pasadas las semanas, volví a mi lugar predilecto. Y lo ví. Reprimí una sonrisilla: un manuscrito, de autoría anónima, ocupaba un lugar destacado entre las novedades juveniles. Gracias, Pilar.   




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