viernes, 14 de septiembre de 2012

Microrrelato ganador 2ª categoría, de 15 a 17 años

"Cuando Salinger desvistió las palabras" de Ana García Carles


Cerré los ojos y observé a la pequeña Phoebe dando vueltas sin parar, con su abrigo azul empapado y ese viento que le alborotaba las pecas. Abrí los ojos y me hice un ovillo sobre mi cama, dejándome arropar por mis propias lágrimas. La soledad comenzó a abrazarme, con su aliento frío pegado a mi nuca, hasta casi asfixiarme. Nunca es fácil asumir la pérdida de alguien, sentir que la muerte se acomoda a tu regazo.

Salí de casa y me dirigí al cementerio, allí donde las tumbas están hechas de papel y los nombres grabados en cuero. Allí donde la humanidad queda resumida a consonantes y vocales. Fui al lugar dnde conocí a Phoebe, ya que ahí es donde debían descansar sus huesos. Con las manos aún temblorosas coloqué el libro en la estantería, atrapando a la vez una dolorosa despedida entre mis dedos; y es que tenía miedo a que fuese olvidada en aquel cementerio de corazones suspendidos en paréntesis infinitos que latían en silencio. Alcé la vista y contemplé la sala de la biblioteca, dejándome envolver por la magia que desprendía, sin ser consciente de que aquellos libros se habían convertido en oxígeno para mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario