miércoles, 5 de septiembre de 2012

CINE MUDO II


Sobre el cine mudo propiamente dicho

Acercarse al cine mudo requiere un esfuerzo por nuestra parte, aunque creemos que es un esfuerzo que merece la pena. Inocente y menos dinámico a nuestros ojos, para ver cine mudo es importante tener en cuenta su contexto histórico.

No hay que olvidar que son películas que rondan o tienen ya 100 años y que, además, ciertas características técnicas, como son la velocidad de proyección o el desgaste de la calidad de la cinta, no ayudan en absoluto a generar interés. Si a esto añadimos el repertorio de gestos, un histrionismo casi ilimitado (que pretendía sustituir la falta de diálogo), maquillaje excesivo y unos guiones que muestran una ingenuidad de otra época, sin duda, parece que nos quedamos sin argumentos para recomendar el cine mudo. Pero creemos que es un rechazo que hay que superar y darle una oportunidad a estas reliquias de nuestro cine.

En nuestra selección de cine mudo hemos querido mostrar un poco de los géneros más significativos. Podemos empezar por el terror dentro de la corriente del expresionismo alemán. “Nosferatu”, “El Golem” y El gabinete del Doctor Caligari” no nos hacen pasar miedo ya, pero no os podéis perder al encantador Nosferatu paseando sus garras entre claroscuros por un castillo con unos decorados que nos sorprenden, ya que intentan imitar el mundo de los sueños y las pesadillas.

El humor es quizás la seña de identidad más conocida del cine mudo. Sus máximos exponentes Charles Chaplin “Luces de la ciudad” y Buster Keaton “El maquinista de la General aún consiguen mantener el tipo casi 100 años después.

El “star-system” representado en nuestra selección por Rodolfo Valentino, Gloria Swanson, John Barrymore o Douglas Fairbanks, nos muestra un fenómeno que no es nada nuevo, el movimiento “fan”. En general, no eran películas de gran calidad, giraban entorno al carisma de un determinado actor para deleite de sus numerosos seguidores. Muchas de estas estrellas no fueron capaces de adaptarse al cine sonoro, convirtiéndose en muñecos rotos y alguno de ellos con finales muy dramáticos.

Por último, el cine bélico e histórico nos ofrece cine de gran calidad, con algunas obras que han pasado a la historia del cine como “El acorazado Potenkim”, con su famosa escena de la escalinata, o la primera película que recibió un oscar “Wings” (Alas) con un jovencísimo Gary Cooper y escenas aéreas absolutamente novedosas para la época.

Solo tenéis que elegir y probar a ver una de estas películas. Algunos descubriréis que os sigue sin gustar el cine mudo, pero nuestra intención es que algunos de vosotros descubra su encanto y se anime a ver más.

Para ir abriendo boca, aquí tenéis la famosa escena del cañón de El maquinista de la General


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