jueves, 23 de agosto de 2012





¿Por qué nos gusta el cine de desastres?


   El cine de desastres ejerce una extraña fascinación en muchos de nosotros. No podemos despegarnos del asiento hasta comprobar que el ser humano es capaz de superar todo tipo de desgracias naturales o artificiales. Erupciones, terremotos, tsunamis, tornados, tormentas perfectas, meteoritos… un largo sinfín de desastres naturales que, junto con los provocados por el hombre, nos dejan sin aliento preguntándonos si el desastre vencerá a nuestros esforzados protagonistas. Vamos, todo un “sin vivir”.


   En este fascinante género cinematográfico suele existir la figura, casi siempre masculina, del científico o del hombre con gran experiencia que predice el gran desastre que se nos viene encima. Sin embargo, este líder se suele encontrar con la incomprensión de las autoridades y de cierto sector de la población. Y es que la prepotencia e ignorancia se paga cara en este tipo de películas. Menos mal que nuestro protagonista ejerce de líder en los peores momentos del desastre y esto nos tranquiliza mucho como espectadores, porque, no nos vamos a engañar, hemos depositado todas nuestras esperanzas en él.
 
   De esta manera nos encaminamos irremediablemente, y la mayoría de las veces, hacia un final feliz. Porque, y esta es otra de las características de este tipo de películas, no importa lo que llueva, truene o se destruya, siempre termina saliendo el sol.


  En la sección audiovisuales de la biblioteca tenemos unos cuantos títulos con desastres varios. ¡Qué los disfrutes!

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